sábado, 11 de febrero de 2012

Formas de despertar

El tiempo ya no es una camino de pétalos de rosa. Es más, creo que en realidad nunca lo ha sido, solamente era yo que lo veía todo diferente. Pero ya hace mucho tiempo de todo, y en realidad el mundo ahora parece normal así. Respiramos el mismo aire, vemos igual de lejos lo que queda lejos y la verdad no sabía que dos cosas iguales podían ser tan diferentes. Transformo sonrisas en penas, caricias en violencia y armonía en necesidad, resalto cada lágrima, evito cada página del libro que me pueda dar esperanzas, porque realmente, lo pasaría peor. El mundo ya no es el mundo que vivía, y no ha cambiado la forma de despertar o de acostarse, la forma en la que la gente me mira, las cosas que siempre han estado mal. Soy yo, que cambio, que no me doy cuenta y cambio, pero no de forma de ser ni de pensar, cambia en mi interior la motivación que me hace más fuerte. He de decir que estoy menos triste que en tiempos anteriores, pero sigo sintiendo muchas cosas injustas. Siempre el mundo fue injusto, pero esa justicia que buscas no ha existido nunca. Habrá que inventarla y no me quedan fuerzas ni para levantarme de la cama.

jueves, 2 de febrero de 2012

Lineas imaginarias.

No entiendo el mundo, realmente, no entiendo la vida. Desde aquí solamente me queda observar el infinito y pensar, que no es poco para como están últimamente las cosas. Se ponen fronteras que no puedes cruzar sin pedir permiso a alguien que por poder del pueblo llegó a mandarte. ¿Qué es el pueblo? ¿Quién dijo que tenía que mandar él y no el mendigo de la esquina? ¿Por qué no puedo ser libre?
El pasado te mira desde atrás fijamente, recordándote cada error cometido. El futuro aun no existe y el presente solamente es una interpretación constante de la vida.
¿Por qué los satélites pueden volar por el cielo libres? Deberían de pedirle permiso a cada persona que manda sobre las barreras que cruzan, o deberían de pedirle permiso al dueño del espacio, pero claro, el espacio no tiene dueño.
Marte es un sitio frío, el frío no se compra ni se cambia, nadie quiere el frío, nadie sabe que en los momentos más fríos es cuando se necesita a alguien, que es el frío el que evita dejarnos solos, porque si lo estamos nos helamos.
Llora hoy mirando al cielo, que es lo único en lo que podrías ser libre. Pues esta tierra, controlada desde el principio al final, que ya te dejaron tus antepasados estropeada, no era así cuando no estaba el ser humano. Nadie era dueño de los bosques, nadie era dueño de nada. Nadie tenía derecho a controlar a nadie y jamás te sentirías dominado.
Naces, al azar, en un lugar que, al azar, se te establece. ¿Por qué he de sentirme de aquí? ¿Por qué no puedo huir a donde quiera? ¿Por qué este mundo tiene que tener fronteras?