miércoles, 14 de marzo de 2012

La puerta del infierno

Camino entre mis pesadillas sin dirección, busco ángeles como los que había antes en mi infierno pero todos se marcharon y me dejaron solo. Otra vez. Encuentro entre el fuego caras conocidas, que me gritan y me hacen sangrar. Sangre que quita el dolor, que lo transforma en algo más suave que la agonía constante. Necesito droga para desconectar, necesito vida para vivir, necesito una bala para parar este sufrimiento y un par de huevos para afrontarlo. Rey de las depresiones, señor de estos infiernos. Me siento en una piedra y escribo todo esto con un lápiz, la única forma de que si algo me asusta pueda borrarlo. Estoy tan solo que pienso demasiado y deformo la realidad y soy consciente de ello pero me es inevitable. Nuevos ángeles querrán entrar en estos bosques en llamas sin perder sus alas pero cuesta demasiado eliminar lo que te hace sentirte libre. Ya hace tiempo que perdí las mías. Sangro a diario y camino lleno de heridas hoy perdido entre la oscuridad, camino con la soledad que me caracteriza. Necesito una desconexión, un abrazo, un beso que me calle, que elimine las distancias que tú has generado. Ni llorando como ahora el mundo lo hace apagaría esto, siento que lo único que se apaga soy yo. Pregúntale a Baal si ya no soy preso y camino como un demonio por estos mundos, o si solo vivo un engaño, si todas estas telarañas que siento en mi corazón en realidad algún día van a recuperarse y despertar el aliento. No lo sé, supongo que reflexiono demasiado a falta de alas cuando me doy cuenta de que nada sale bien y todavía me queda mucho tiempo en estos lugares, dónde el fuego jamás se había sentido tan frío y tu boca jamás se había visto tan lejos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Rechazos

Recaigo, no en lo mismo, pero recaigo. Puedo ver de lejos el dolor que esta cerca, puedo sentirlo ahora mismo como si ya hubiese pasado. Rechazos. Quizá el mundo se compone de eso, de sufrimiento. Ya me cansa defender la libertad, defender al ser humano, cuando seguramente es el mayor error que ha cometido la naturaleza. Tranquilo escribo esto sin esperanzas, sabiendo que seguramente tú estés tranquila, y no eres la misma pero sigue habiendo rechazos y el juego no cambia. Odio la vida, si no fuese por momentos que no duran nada pero que por suerte siguen estando la rechazaría. Os odio a todos por igual, tanto como me odiáis a mi, no es odio cruel, es odio de dolor. Miradme desde arriba como lo hacéis siempre, usadme, porque los tontos estamos para ser usados, para que se aprovechen del bueno: las escusas. Déjalo, no intentes arreglarlo, voy a hundirme en soledad, que al final soy mi mejor compañero, el único que no me traiciona, el único que siempre cuenta consigo mismo aunque a veces lo cieguen otras personas. No intento dar pena, no intento sobrevivir, intento como un alquimista buscar ese algo que transforme mi vida en oro. Intento ser valorado, porque realmente no sé si son prejuicios pero parece que el mundo me odia sin motivo y yo OS ODIO A TODOS.