domingo, 11 de diciembre de 2011

Palabras para mi.

No quería seguir así, te mentía a ti, me mentía a mi y no estaba bien. Quizá todo fue demasiado rápido... Soy un imbécil, experto en cagarla, en destruirme a mi mismo y a los que me rodean. Te di falsas esperanzas, necesitaba tapar heridas que no se pueden tapar y rompí tambien tu corazón, como si de una enfermedad infecciosa se tratase. En realidad tu corazón será mucho más fácil de arreglar que el mío. Encontrarás a alguien vivirás tu aventura común y te olvidaras de mi como hace todo el mundo. Espero que puedas hacerlo pronto. Ya no me drogo, tampoco me llenaba como lo hacía al principio. He rechazado mis dos amores inventados, porque realmente eran mentira. Lo siento, de verdad. Es muy complicado para mi aunque no lo parezca. Dejar de drogarme ha sido muy fácil, dejarte a ti no tanto. Si lees esto es porque todavía lo recuerdas y te mereces una disculpa. Por eso lo escribo, porque a la cara seria mucho más complicado decirlo tan claro. No necesito amores, que solo envenenan la mente y debilitan al débil. No necesito recuerdos, ya hace tiempo que los abandoné y dejé caer junto a mis esperanzas. No necesito que ningún tipo de droga se me coma el cerebro porque mi peor droga soy yo mismo.

sábado, 1 de octubre de 2011

No quiero hacer daño a nadie

Nos sentamos a comer mientras me mirabas fijamente.
-Lo siento.
-¿Si, en serio?-Respondiste
-Totalmente.
Los corazones palpitaban en nuestros platos lentamente pero intensamente. No eran bonitos corazones de película, no. Todo el plato estaba lleno de sangre y palpitaban, seguían palpitando y yo me agobiaba cada vez más.
-¿Por qué lo hiciste?
-No lo sé.
-Vamos, responde. ¿Por qué?
-¡Qué no lo sé! ¿Te vale?
-No.
El corazón de tu plato cada vez palpitaba más rápido y yo sentía que me iba a explotar el pecho.
-Podías haber dicho que no era de verdad.-Seguiste
-¡Era de verdad, lo complicaste todo!-Grité
-¿Así lo crees?.-Y pinchaste el corazón.
-Si...-Y de pronto sentí el mayor dolor que se puede sentir, tal dolor que por mucho que me intentaran hacer más no lo conseguirían. Ese dolor en el que dejas de sentir más dolor.-Tú lo complicaste TODO.
Y rompiste a llorar mientras encendías la vela del centro de la mesa. No me había fijado dónde estábamos y al intentarlo solo vi oscuridad alrededor.
-¿Por qué me limitaste?-Seguí diciéndote.
-¿Yo limitarte? ¡Mira, eres basura, la peor basura del mundo!
Y de pronto un tipo desconocido entró entre la oscuridad.
-Fuiste tú, bastardo. Tú tienes la culpa de todo.-Se sentó sobre tu regazo, cogió tu tenedor y sin ningún tipo de pudor pinchó otro bocado del corazón de tu plato y se lo comío. Grité como el mayor loco de todos los locos, un grito rasgado y que hacía temblar la llama de la vela. Al abrir los ojos ya no estaba.
-¿Estás disfrutando?-Te pregunté cuando saqué fuerzas, sudando y resoplando.
-Si.
-¿Por que he sido engañado?
-¿Por mi?
-Por la vida, por el mundo.
-Yo no te he engañado.
-Ojalá...-Y rápidamente pinchaste otro bocado y te lo comiste. Y volví a gritar y gritar y gritar durante un buen rato. A veces, en este mundo no te queda otra opción que gritar, gritar y gritar. Todo se arregla gritando, el mundo es una sucesión de gritos enjaulados. Si la gente abriera esas jaulas y gritara más frecuentemente todo iría mejor... pero gritos sin destinatario, o si lo tiene, que seamos uno mismo.
-¿Sabes que me estás matando?-Dije entre dolores.
-No es mi intención, solo es parte del teatro de tu vida, el teatro que tú has creado. Un teatro sin sentidos, sin telones, sin humos, con mensajes ocultos. Un teatro digno de reyes, así que escapa, escapa porque queda bien claro que no eres feliz. Escapa.
-No.
-Escapa, vamos, no me va a molestar.
-No.
Y entró una mujer mayor, y se sentó en tu regazo, cogió tu tenedor y pinchó otro bocado y se lo comío. Y grité, y volví a gritar. Porque... ¿Acaso no es esta vida un grito? Entonces abrí los ojos y la mujer ya no estaba.
-¿Por qué me mentiste?
-Jamás lo sabré.-Susurré, y de pronto se apagó la vela del centro y todo se hizo oscuridad y grité, y grité, y grité....


miércoles, 27 de julio de 2011

Grito esperanzador

No me atrevo a seguir escribiendo porque ya no sé. Quería escribirle algo a mi abuela pero sé que lloraría muchísimo y no puedo hacerlo, quería escribirle algo a mi chica para decirle lo que siento por ella pero solo se escribir cuando las cosas me van mal. La felicidad es demasiado común y apenas estoy empezando a disfrutarla como para conseguir plasmar algo original. No todo me va bien, pero solo entré en el blog para darle esperanzas a esa persona que de vez en cuando pudo leerlo, si es que existió, y que sentía que su vida no podía cambiar. Es para decirle que ¡Ei, estoy vivo, y me siento bien! Las cosas no siempre van mal y este blog se merecía que escribiera algo con una sonrisa o un buen final.

viernes, 20 de mayo de 2011

Mucho para ser borrado

La pintada menos pensada en el sitio menos pensado y en la situación menos pensada te hace ver locuras que no se te habían ocurrido...

Seguramente me arrepienta de escribir esto.

sábado, 14 de mayo de 2011

Cosas terribles

¿Es mi nombre una marca en una herida profunda? Lo sé, amor, no era esta la vida que deseabas. Una chica quiso enseñarte cosas maravillosas y un día tu vida cambia y se convierte en una cosa terrible, un día ya no tienes a nadie a tu lado y ya no eres tú. Escapa de aquí, todo se pone en tu contra y nada está tan bien como parecía. Es demasiado pronto para cambiarlo, demasiado tarde para decir lo que siento y esta vida puede ser una cosa terrible. Así que déjame volar en este mundo de fantasía al que he podido llegar. No me saques hasta que no grite auxilio que todo se veía diferente desde tus palabras y ya no puedo volver al mundo real. Siento el cielo más pesado de lo normal pero quizás esa sea mi única forma de salvar este roto corazón. Éramos solo estúpidos engañados el uno del otro. Olvida los días que nos han mantenido separados y sálvame esta noche. Sálvame, amor, que estoy entre las cuerdas a punto de recibir un ultimo golpe. He bajado al mundo real y te echo de menos. Y joder espero que algo sea útil en esta guerra de reproches invisibles. Me paso el día lamentándome y no puedo afrontar que no seas mía. Despierta! Joder, ¿es que todavía no te has dado cuenta de todo lo que te quise? ¿Es mi nombre una marca en una herida profunda? Posiblemente ni me tengas en cuenta...

jueves, 21 de abril de 2011

¿No veis que yo no tengo corazón?

Encuentra una chica con la mirada perdida, que te haga ver la luz en un mundo de oscuridad pero jamás dejes que rompa tus sueños.

martes, 19 de abril de 2011

¿Final Feliz?

Llevo días pensándolo, días quemándome por dentro y sintiendo que dejaba algo mal, pero allá va. Estoy en el momento más ridículo que he pasado en mi vida, todas mis luchas han sido inútiles y he sido otro idiota que cayó en este repugnante juego y salió mal parado. Ves a toda esa gente pasar sonriendo y feliz y piensas, podría ser yo, se les ve muy felices, ojalá me pasase algo así. Tus mañanas tienen otro brillo, las gracias diarias son más graciosas de lo normal y cada sonrisa sabe como la mejor. Todo es perfecto, y luego cae esa tormenta de petróleo. ¿Por qué a mi? ¿Por qué no he tenido suerte? Es muy triste, y es peor tener que llevar esa lucha contigo mismo. Pero no lo sé, creo que empiezo a superarlo, no estoy feliz, no tengo motivo, pero lo voy llevando. No te voy a decir que es lo que quería, preferiría no haberlo ni sufrido, pero estoy aquí y joder, fue bonito intentarlo aunque difícil ver como perdía. Una pequeña parte de mi dice que estoy bien, y creo que eso está bien. Supongo que este es el final más parecido al final que quise escribir, o el menos triste de todos los que pude poner. No voy a decir que no echo de menos cada conversación, cada caricia de verdad, esa sensación de algo más. Pero aunque no sea una victoria, no lo considero una derrota. Se acabó la lucha y es posible que no haya que buscarle un algo más. No soy para ti, tienes otra persona, y si eso está bien para ti, miro al techo y digo un vale, no puedo celebrarlo, ni decir que me alegro. Lo asumo, y miro para otro lado, nunca fui un buen perdedor, pero he perdido demasiado y creo que empiezo a acostumbrarme. Supongo que esto es madurar.