domingo, 30 de enero de 2011
Después de la tormenta
Te juro que estoy cagado de miedo. Si le dices que si a él no sé que será de mi. Vagaré por las calles como un muerto viviente sin ilusión, sin felicidad. Todo se irá a tomar por el culo. Podría decir estas cosas más delicadamente pero quiero ser directo. Estoy acojonado. No sé que va a ser de mi después de esto. No sé si quiero perder lo poco que me quedaba pero tengo claro que si lo pierdo lo perderé rotundamente, no quiero segundas partes. Te borraré de mi vida o tomaré el veneno y todavía me tengo algo de aprecio así que aunque creo que lo primero será más doloroso y complicado será la mejor opción. Sabes que no soy tan fuerte como para seguir aguantando la tormenta más tiempo. ¿Qué no hice mal?
jueves, 27 de enero de 2011
Mi imaginación crea tu sonrisa pero corrompe mi vuelo
El cielo llora hoy más de lo normal y todo sin embargo parece que no cambia. Queda menos para mi libertad y menos para que me alcance el humo. Pero necesito tener la seguridad de que hay algo más para arriesgarme. Demuestra que puedes ser como eres cuando no nos mira nadie escondidos bajo la luna. Tuve la oportunidad en su día de llegar a tus labios y la desperdicié como un puto gusano. Pero a veces me pregunto si en realidad pasó algo o simplemente mi mente necesitaba pensar que tuve esperanzas. Me canso de dar vueltas sobre mi y ver heridas, fallos y fallos y fallos... Es estúpido seguir buscando por el pajar la aguja cuando se te ha clavado en el pecho. Es absurdo pensar que puedo ser tu amuleto. Pero aunque a veces me cuesta, aunque parezca un lerdo, adoro cuando consigo hacerte sonreír y lo disfrutaré mientras puedo.
lunes, 24 de enero de 2011
El aura que dejaron tus besos
Escuché las campanillas desde mi cama, rápidamente me levanté hacia la ventana y vi ese aura que dejaban tus besos bajo los que estuve siempre ausente. Cada noche lo mismo, la misma cantinela que me dejaba un vacío horrible. Empecé a ahorrar y compré escaleras hasta construirme un barco y surcar las estrellas contigo como tantas veces habíamos dicho que haríamos. Y ahora estoy aquí y seguramente será demasiado tarde para pedirte perdón por eso prefiero ir contigo. Gasté todos mis ahorros en escaleras y con un poco de desilusión conseguí hacer que todo flotase. Cogí el timón del barco y sentí la jeringuilla clavarse en mi cuello. 4 hombres vestidos de blanco me rodeaban y me distanciaban de ti. Destruyeron mi barco, mis escaleras y el aura de tus besos. Me ataron a una camilla y me metieron en una habitación en la que alguien dejó una mancha con forma de corazón. Empecé a gritar tu nombre para ver si así podías escucharme, me zarandeé hasta caerme de la camilla y me hice un corte en el cuello con la jeringa por el golpe. Empecé a recordar todos esos días paseando bajo el arco iris en los que me decías que podíamos disfrutar por siempre. Ser el bucanero de sueños rotos no me lleva a ningún sitio. Apreté los dientes y me quedé mirando las formas de esa esquina, eran iguales a las del baño en el que tuvimos que resguardarnos el día que hubo tormenta. Te quitaste la camiseta despacio y me susurraste al oído. Ahora estoy rodeado de gente con uniformes blancos y locos que tienen amigos imaginarios porque en su día fueron unos marginados sociales. Empecé a recordar como fue la evolución de nuestra relación, todo se hizo más frío y empezó a temblar el suelo. Fuera estaba cayendo la tormenta más grande que había visto nunca y los rayos me asustaban tanto que volví a gritar tu nombre más fuerte durante un rato hasta que volví a mirar la mancha de sangre con forma de cuchillo y seguí recordando. Recordé el día siguiente en el que también llovía y fui a buscar mi chaqueta, me la había dejado en aquel baño. Al entrar te encontré disfrutando de mi ausencia y en ese momento fue cuando cometí la mayor cantidad de errores que jamás he cometido juntos. No pude seguir pensando y seguí gritando hasta que la puerta se abrió y entraste pálida, con las ropas rotas, llena de sangre y preciosa. Tomé tu mano y me fui contigo más allá de los siete mares.
domingo, 9 de enero de 2011
Otra historia que nunca podré terminar
Escribí ayer los versos más bonitos que apenas puedo recordar, y ni al romperlos en pedazos te pude olvidar. Porque intenté más de una vez escribir algo que tuviera sentido, que mirase hacia atrás y que estuviera orgulloso de haber sido quien he sido. Pero es que al final, las noches no cambian, los días se me hacen más largos de lo normal. Y sin más, cojo lo que me queda y lo empiezo a volver a montar. Me he dado cuenta de que todas las cosas que viví contigo no son de verdad. Que cada vez que sueño contigo agrego un punto final. Pero a la mañana siguiente lo borro y vuelvo a empezar. Si te vas no sé que será de mi, ten piedad. Otra historia que nunca podré terminar. Y dices que todo pasa y fluye como un río pero hace tiempo que me quede estancado o de peor forma: enamorado.
jueves, 6 de enero de 2011
Una bomba al corazón
Te encontré mirando las vidas pasar por la carretera. Sentada en esa valla lamentando tiempo perdido e inundando la autopista de lágrimas. Me acerqué a ti y de un salto me senté en la valla junto a ti. Apoyé mi cabeza sobre tu hombro y empezaste gritar como una loca. Dejaste abandonado a ese chico que llevaba años detrás de ti y realmente no tenías claro tu futuro. Tenías otro chico ahora y no podías soportar verlo así de triste por lo que le hiciste, sin embargo seguías contándole lo bien que te iban las cosas con tu nuevo chico. Tenías dedicadas 16 canciones para tus 16 años que nunca se atrevió a cantarte aquel perrito que abandonaste cuando te cansaste de él. No tenías corazón, por eso se lo robaste y jugaste con el suyo hasta hacerlo sentir la persona más desgraciada del mundo. Le pediste al cuarto día de que te dijese lo que sentía por ti que te cantase una canción. Lloró tanto que hizo que te temblasen las piernas. A los ocho días encontraste un hombre de verdad que te hizo sentir una mujer de verdad y juntos vivisteis una historia verdaderamente patética mientras tu antiguo cachorro lloraba sólo en su habitación. Nunca te preocupaste por él, no fuiste lo suficientemente inteligente para darte cuenta que tenías uno de los mejores bocados que una persona como tú se podía llevar. Enterraron a tu cachorrito que muerto de celos saltó por la ventana. Imagina cuanto te quería que después de lo que me hiciste me he atrevido a venir aquí para sentarme a tu lado.
martes, 4 de enero de 2011
Recuerdos afilados como puñales
Las horas pasan a contarse en minutos y los minutos se me hacen demasiado largos como para contarlos. Empiezo así a pensar y me doy cuenta de que todavía hay cosas que no entiendo. Has hecho cosas que ahora me parece imposible que no haya pasado nada... ¿Qué significaban esas miradas?¿Qué coño era jugar con mis pies debajo de la mesa o sonreírme así cuando estábamos con tus amigas? No lo sé, se me hace difícil pensar en todo eso y ver que no ha surgido nada. Me siento horrible al darme cuenta del tiempo que ha pasado desde el primer día que sentí que había algo. Joder, normalmente dejo las cosas de lado cuando veo que no surgen. ¿Por qué no me tiras? Es simple, soy reciclable. Me rendiré e iré a por otra. Bueno, seguramente no. Simplemente viviré en tranquilidad pero seré capaz de vivir. Quizás en un futuro me acuerde de ti y diga joder, habría estado bien que hubiese surgido algo pero al menos podré afrontar la verdad. La triste y cruda verdad de que algo quedó colgando en el aire. Y aún me siento solo cuando estoy sentado en esa silla de autobús hacia sitios que no paran de recordarme a ti. Porque en cada esquina tenemos una historia y en cada historia uno de los dos acaba solo. Me encuentro escribiendo esto y mirándote a la cara sin que seas consciente de lo que escribo. No creas que no me es duro hacerlo pero en cada chica encuentro algo de ti y no hay nada más duro que extrañar tu olor. Perdido en recuerdos maldigo cada uno de tus saludos y sonrisas. Odio cada vez que me dices tus problemas y me encanta a la vez. Deseo cada día que se haga de noche y pasar la noche hablando contigo. Al día siguiente te acuerdas de mi y sueles dejarme algún mensaje recordando lo de la noche anterior. Miro para atrás y dudo que nadie te haya hecho vivir lo que has vivido conmigo. Miro atrás y no creo posible nada mejor.
sábado, 1 de enero de 2011
Escribo
Escribo. Y como escribo me doy cuenta de que a veces es sin un motivo. Pero siempre por una iniciativa. Las cosas que escribo para mi tienen todo el significado que yo quiera darle y más porque yo las controlo y decido hasta que punto puedo decidir que transmitir. No empecé a escribir por poeta, ni por un intento de llegar a ti haciéndome el interesante. Ni mucho menos... ¡Qué más quisiese! Escribí porque alguien un día impulsó a una serie de personas a expresarse y yo como un tonto decidí probar bocado, y como de todo lo prohibido caí rendido. Hoy escribo ésto para ella, porque se lo debía y porque simplemente me ha salido ahora hacerlo. Muchas gracias. No sé por qué exactamente. Pero gracias a ti creo que a veces me siento mejor, tengo alguien con quien hablar y me has ayudado a hablar más conmigo mismo publicamente a través de aquí.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)