jueves, 2 de agosto de 2012
Vamos a jugar con la muerte.
Me encerré en esta jaula, es mejor, es más segura escucho cuando se aproxima por sus cadenas rozando con el suelo. Aunque ya tenía la maldición de olerla a kilometros. Supongo que así todo está bien, que es mejor marearme e inventar complicaciones. Que nunca sé por donde apareces y yo ya estoy cansado de gritar desde esta jaula, que me puede el miedo y la desesperación. Que desde mi jaula cuando veo su sombra todo se hace negro y empiezo a sudar. Que desde mi jaula todo son espectáculos atroces y gente muriendo, que las voces de mi cabeza te saludan y quieren verte. Odio las voces de mi cabeza y los cortes por mi cuerpo me permiten que se apague todo y solo quede dolor durante un rato. El flexo ya no me entiende, ya dice que sólo estoy loco, que no vale la pena seguir así, que saque ya la llave y salga. El problema es que no sé donde dejé la puta llave, que no me siento preparado para salir, que estáis todos locos. Dios se olvidó de esta pequeña habitación bajo tierra y ya ni destruye ni fabrica. La bestia se olvida de mi cuando no tiene hambre, pero cuando vuelve pilla pedazo y disfruta comiéndome. Mátame de una puta vez, estoy deseando acabar con esto, acabar con mi dolor, buscar la llave y destruirme. El flexo ya se apagó, solo puedo olerte y sentir sangre.
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