Me dices que todo se ha acabado, cuando nada había empezado, cuando lo unico que habíamos hecho es sentarnos varias veces y hablar de nuestra vida... me habías dicho que no querías seguir aquí, que te habías cansado de toda esta gente, tu música, tus historias, tus desamores, tu vida.
Me subes de la mano por estas interminables escaleras, que nunca acaban, nunca acaban y espero que nunca lo hagan porque está siendo uno de los momentos más felices de mi vida, pero finalmente llegamos a esa gigante puerta. La abres dulcemente, tienes una casa preciosa pero no me atrevo a decirtelo.
Y así, poco a poco me voy dando cuenta de que todo lo vivido era una mentira, yo elegí que escuchar sobre tí, que responder, y que ignorar. No lo hice queriendo, solo era mi entusiasmo para encontrar esa perfección.
Ahora estoy subiendo otra vez las escaleras pero esta vez solo, y llamo a la puerta. Abres y me abrazas, no sé que decir, ya no sé si estoy confuso o no. Me invitas a que entre. Tu casa me parece diferente a otras veces. Pero creo que no me importa...
Juntos en la cama me dices "Te quiero" y me doy cuenta de que todo es una mentira... me doy cuenta de que sigo imaginandome las cosas y no estás ahí, a mi lado. Estás muerta y no vas a volver.
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