miércoles, 23 de febrero de 2011
Muñeca, debo partir
¿Es ésto un intento desesperado de comprobar cuanto valgo? ¿Es la forma de demostrarte que soy alguien a tu lado y no me valoras? Es posiblemente la forma en la que descubriré que no soy el único, que tu mundo está rodeado de posibilidades. Seguramente en unos años ni me recuerdes y yo jamás podré olvidarte. Tengo que escribir otra vez palabras que taladran mi corazón y seguirán haciéndolo cada vez que las lea. Si desaparezco mañana todo será igual, una triste noticia, pero al final todo igual. Igual te sientes un poco más sola cuando la noche caiga y no tengas a quien contarle tus problemas, tus relaciones. Pero vamos, es algo superable. Si no estoy, nadie me va a echar de menos, no mucho tiempo. Todo se supera, todo, y tú lo harás tan pronto que me jode. Tengo sueños, grandes sueños, esperanzas, planes y todo podría mandarlo a la mierda por ti, pero es estúpido si no vas a saber valorarlo jamás. Otra persona cubrirá mi hueco, la utilizarás y sentirá lentamente como su corazón se va secando. Solo soy una página vacía en tu historia, un idiota al que nunca le habían roto el corazón. El inocente adecuado, en el momento adecuado y en el sitio adecuado. Pero ya no, no pienso caer más bajo o bien porque no puedo o porque ha brillado la poca autoestima que me quedaba. No voy a hacerte caso durante un tiempo, es seguramente la mejor forma de hacer que te des cuenta de mi. Disfrutar de lo poco que te dure la tristeza de mi ausencia y usarla a mi favor. Si de verdad sientes algo por mi es el momento de demostrármelo. No puedo seguir sin verte, demuestra que tienes algo de interés en verme a mi. Y posiblemente eso haga que me mantengas durante algo más de tiempo.
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