martes, 21 de agosto de 2012

Odiando amores

Todos miraban el suelo, lloraban y gritaban por dentro. ¿Cuánto es demasiado joven?  Ella bailaba por el centro del pasillo, lo hacía tan hermoso que podía llegar a enamorarte con solo esa sofisticada forma de mover los brazos. Estaba preciosa, aunque quizá algo pálida. Yo estaba sentado en tercera fila, me gusta ser discreto, aunque con la tristeza que invadía mi cerebro ese día fue un acto reflejo, pura costumbre, no tenía la cabeza para pensar en discreciones. Sus padres empezaron a llorar desconsoladamente, y ella se sentó para abrazarlos pero no lo sentían, no como yo. Vino y se acercó a mi después de unas risas al lado de sus padres. Yo era su entretenimiento preferido.
-Quieres subirte a mi cielo.-Me dijo. Me descompuse por dentro, más de lo que ya estaba.
-No estoy preparado.-Susurré.
Notaba como me miraban las personas de mi alrededor, pero pensaron que era algún delirio interno que no podía reprimir y noté una mano por la espalda. La aparté de mi con rabia y volví a mirarla, volví a observar sus labios rojo intenso y me sentí besándolos.
-¿Me quieres?-Dijo arañándome.
-Joder,¿no te parece bastante sufrimiento?
-Tranquilo, hijo.-Intentó consolarme el señor de mi izquierda mientras me caía una avalancha de lágrimas.
-Te estoy mirando, mírame tú, me haces sentirme la persona más sola del mundo.-Gritó.
-¿Piensas que estoy para bromas, pequeña?
-Pienso que el mundo es injusto.-Y me hizo callarme totalmente.
Eran demasiados años caminando por los parques hablando sobre la vida, sobre las penas. Recorriendo la ciudad de su mano, acariciándola entera. Pero supongo que teníamos un futuro demasiado trágico, que no podía soportar que el amor no fuera eterno, que se acabase nuestra llama.
-Quería conocer otros mundos contigo.-Me decía mientras parpadeaba con la mirada más adorable del mundo.
Yo que sentí tristeza mucho antes que odio, que odie todas mis penas. Yo, que sentí que era el rey del mundo cuando la tuve a mi lado había perdido mi razón de ser. Había perdido la puta cabeza, y volví a sentir lo que un día sentí por ella, con tan solo la mirada de temperatura ambiente que lanzó ese cuerpo delicado al que tantas veces había tenido sobre mi. Así son las cosas y antes que volverme loco elegiré hacer que nuestro amor sea eterno y morir por tu pena. Me levanté del banco y me eché a correr hacia la puerta. Al día siguiente desperté en la misma sala, con distintas caras llorando, pero contigo a mi lado.

jueves, 2 de agosto de 2012

Vamos a jugar con la muerte.

Me encerré en esta jaula, es mejor, es más segura escucho cuando se aproxima por sus cadenas rozando con el suelo. Aunque ya tenía la maldición de olerla a kilometros. Supongo que así todo está bien, que es mejor marearme e inventar complicaciones. Que nunca sé por donde apareces y yo ya estoy cansado de gritar desde esta jaula, que me puede el miedo y la desesperación. Que desde mi jaula cuando veo su sombra todo se hace negro y empiezo a sudar. Que desde mi jaula todo son espectáculos atroces y gente muriendo, que las voces de mi cabeza te saludan y quieren verte. Odio las voces de mi cabeza y los cortes por mi cuerpo me permiten que se apague todo y solo quede dolor durante un rato. El flexo ya no me entiende, ya dice que sólo estoy loco, que no vale la pena seguir así, que saque ya la llave y salga. El problema es que no sé donde dejé la puta llave, que no me siento preparado para salir, que estáis todos locos. Dios se olvidó de esta pequeña habitación bajo tierra y ya ni destruye ni fabrica. La bestia se olvida de mi cuando no tiene hambre, pero cuando vuelve pilla pedazo y disfruta comiéndome. Mátame de una puta vez, estoy deseando acabar con esto, acabar con mi dolor, buscar la llave y destruirme. El flexo ya se apagó, solo puedo olerte y sentir sangre.

domingo, 22 de julio de 2012

Cuando las farolas se apagan.

Me pongo en pie como puedo e intento analizar donde estoy. Ya no me sorprende la situación, llevo 5 días despertándome en lugares desconocidos, tomando cosas desconocidas, seguramente la clase de cosas a las que se refiere tu madre cuando te pide que tengas cuidado al salir no te las echen en el vaso. Es difícil andar pero los golpes que me voy dando con las paredes me dicen que todavía tengo donde apoyarme desde que no estás. No sé en que momento de mi vida transformé el cariño en toda esta mierda, no sé cuando se encienden las farolas, ya voy demasiado ciego a esas horas. Pero las he visto apagarse estos días y por dentro me apagan a mi también y me hacen echarte de menos. No sé cuando perdí el camino, estos días he olvidado demasiadas cosas, he olvidado demasiado, me dirijo decidido hacia la dirección que tenía apuntada en el bolsillo y sé perfectamente lo que es aunque no recuerde nada desde hace ya demasiado tiempo. La poca gente que hay por la calle a estas horas me mira como algo raro. Imbéciles, su vida está tan acabada como la mía, sus televisores destrozan el cerebro más que todo lo que tomé ayer y sus ideas se desfiguran tanto como los dueños de las emisoras deseen. He intentado preguntar en varias ocasiones pero me ignoran. No les tengo ningún miedo, puedo cargarme a cualquiera que intente acercarse a mi más de lo debido, ya nada me importa. Deberían de tenerle miedo a la persona que no se importa a si mismo porque es la persona más peligrosa del mundo. Y aquí estoy, frente a la puerta con un post it sucio y destrozado, con la misma ropa que llevaba la última vez que salí por esta puerta. He decidido volver a casa, cariño. La luz de la mañana pone esperanza en el día, y tengo miedo, supongo que porque siempre acabo odiando las esperanzas y que vuelvan a aparecer me aterra. Al subir por las escaleras todo parecía igual, saqué la llave y abrí al primer intento. La radio estaba enchufada, todo estaba en el mismo orden que cuando me fui, todo, pero no estabas tú. Decidí buscarte y pude encontrarte ya que no te escondías de mi, ni si quiera sabías que había entrado. Estabas con él, dando saltos abrazados en la cama y yo desde la puerta mirando como un fantasma. Sin que nadie se diese cuenta de mi existencia. De pronto recordé por qué me había ido, de pronto volví a sentirme solo y sin drogas y me marché. A veces me sentaba en la vieja estación para ver como pasaban los trenes cuando me sentía solo. Hoy vuelvo a estar aquí pero no pretendo ver nada, no pretendo conseguir nada, no doy miedo. Me equivoqué cuando dije que no me importaba nada, me importas demasiado como para poder llevar mi vida por separado. No doy miedo, sólo me siento aquí y el miedo ya no juega un papel necesario.

viernes, 18 de mayo de 2012

Mi luna no tiene bandera.

Soy el soldado que perdió su pelotón, esa sensación de quiero irme a casa, el frío en las noches de invierno sin ti. Veo situaciones injustas donde paso y empezando por mi vida. El reflejo me engaña y duele, me duele verlo por dentro distinto a como lo veo por fuera. Sigo perdido en este desierto, en esta guerra, en esta falta de aire constante. Soy el último pensamiento del suicida, el silencio que se queda cuando unos labios evitan, la lágrima de una mujer que calla. Lentamente calculo mis pasos y si me ves dar una calada es porque la he cagado y necesito buscar otros mundos. Es demasiado pronto hoy, no me veía escribiendo a estas horas pero bueno, siento constantemente. Empieza hoy un nuevo plazo de suspensión en el que las cosas pueden cambiar totalmente, y créeme que lo deseo, pero no quiero verme solo fingiendo que pienso en estrellas más rato.

jueves, 17 de mayo de 2012

Mientras todo se mueve.

Todo gira, todos se mueven delante de mi sin sentir, sin querer. La gente cruza hacia todas partes sin rumbo, sin entender lo que hacen con su vida, sin saber lo que son. Y yo me detengo aquí sin un motivo buscando mi paz interior, porque ya tengo claro que mi paz exterior desapareció hace tiempo, observo la luna y las estrellas y me dan ganas de escapar de todo. Sigo con la cuerda puesta en el cuello sonriendo por fuera, llorando por dentro y sin entender nada. Intento eliminar las melodías que escucho y que parecen decir tu nombre, y yo quiero borrarlo, quiero borrarlo todo, quiero borrar mi vida. Necesito huir ya, dejad de presionarme, de ahogarme porque voy a acabar haciéndolo yo solo. Cada vez que veo un coche me dan ganas de saltar, y todo por morder el veneno de ti. El mundo gira, y gira, y yo quiero desaparecer, explotar, fundirme entre el humo. Estoy roto, siempre lo he estado, y supongo que así seguirá siendo, me temo que cada vez a peor. La hostia ya me la estoy dando, pero por demasiadas cosas de golpe, que le pongan rejas a mi vida, seguramente será lo mejor. Podré encontrar en la soledad de mi cabeza las mayores atrocidades imaginables o quizá la libertad absoluta, lejos de esta sociedad, de esa gente que quiere comerme. Es jueves y vuelvo a estar puesto y no quiero evitarlo, quiero olvidarlo todo. Si no me suicido es porque me jodería demasiado no ver tu cara.

lunes, 30 de abril de 2012

Asoman finales, desarman ilusiones.

Estoy escondido tras la puerta, escuchando los gritos que traspasan hasta mi alma y no quiero. Te vas, no soy idiota, lo veo y me noto lejos. Los gritos no mienten y tengo conmigo esa maldición de querer engañarme, pero supongo que ya son demasiadas heridas, empiezo a decirme la fría verdad. Huyes, y nunca valgo joder, y me duele porque a lo que deseo no llego y siempre duele más cuando se rompe una ilusión. Ya lo escribo todo negro últimamente, no tengo otra forma de hacerlo, siempre es dolor. Y me duelen más recuerdos y esperanzas rotas que verme solo. Ya solo compongo mi vida de desastres, de pérdidas, de verte ir, de condenarme, de hacerlo del revés. Escucho voces, me escucho pensando y cada día es más y eso me asusta. Cogeos libres, déjame solo. Soledad, condena de mis pesadillas, culpable de mis pensamientos. Que desánimo continuo me provoca verme de lado. Son siempre otros labios los que me dejan aquí muriendo desamparado cuando dejo de creer en que la vida tenga ya ese sentido que le quieren poner.

martes, 24 de abril de 2012

Triste solitario

Ya tiré de las riendas en alguna ocasión, ya empujé todo lo que debía y más y no pienso ser un pesado, no quiero al menos. Ya he muerto una vez, no se muere más veces, al menos nunca tan fuerte. Y te aseguro que esta vez no voy a tirar yo de las riendas. Me doy cuenta de que es una necesidad que tiene mi cabeza, una enfermedad que me obliga a empujar. Pero son años de torpeza los que me han hecho aprender a controlarlo y creo que cada vez lo llevo mejor, quiero decir, que empujes tú, que no me muero por ti. Y a veces me siento odiado por gran parte de este mundo, incluso a veces podría incluirte. Te doy espacio, te pido que no se haga infinito. Me temo que es como acabará todo si no tiro yo. En este mundo que apesta, que deja los buenos momentos para que los cuentes, que pone en tus días tantos malos momentos que al final te olvidas de bastantes, pido una escapatoria a esta realidad que oprime, que controla, que lleva las riendas en mi vida. A esa necesidad de tirar le pido tregua. Suelo decir que me infravaloro, pero también siento que mucha gente lo hace y empiezo a cuestionar si hay algo de valor o simplemente es así y no hay nada que infravalorar, es todo bajo. No estoy destrozado, ahora no. Estoy bastante confuso, y eso es continuo, y estas cosas terminan en destrozo y no quiero, no otra vez. Quiero probar la boca de mis sirenas que me hundan en el mar y me olvide de la vida un tiempo, lo necesario hasta que tenga que volver a respirar. No es vicio lo que mueve mi corazón, ni de coña, son soledades que solamente un triste solitario como yo puede entender. Abandonado en medio de un océano de dudas.

miércoles, 14 de marzo de 2012

La puerta del infierno

Camino entre mis pesadillas sin dirección, busco ángeles como los que había antes en mi infierno pero todos se marcharon y me dejaron solo. Otra vez. Encuentro entre el fuego caras conocidas, que me gritan y me hacen sangrar. Sangre que quita el dolor, que lo transforma en algo más suave que la agonía constante. Necesito droga para desconectar, necesito vida para vivir, necesito una bala para parar este sufrimiento y un par de huevos para afrontarlo. Rey de las depresiones, señor de estos infiernos. Me siento en una piedra y escribo todo esto con un lápiz, la única forma de que si algo me asusta pueda borrarlo. Estoy tan solo que pienso demasiado y deformo la realidad y soy consciente de ello pero me es inevitable. Nuevos ángeles querrán entrar en estos bosques en llamas sin perder sus alas pero cuesta demasiado eliminar lo que te hace sentirte libre. Ya hace tiempo que perdí las mías. Sangro a diario y camino lleno de heridas hoy perdido entre la oscuridad, camino con la soledad que me caracteriza. Necesito una desconexión, un abrazo, un beso que me calle, que elimine las distancias que tú has generado. Ni llorando como ahora el mundo lo hace apagaría esto, siento que lo único que se apaga soy yo. Pregúntale a Baal si ya no soy preso y camino como un demonio por estos mundos, o si solo vivo un engaño, si todas estas telarañas que siento en mi corazón en realidad algún día van a recuperarse y despertar el aliento. No lo sé, supongo que reflexiono demasiado a falta de alas cuando me doy cuenta de que nada sale bien y todavía me queda mucho tiempo en estos lugares, dónde el fuego jamás se había sentido tan frío y tu boca jamás se había visto tan lejos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Rechazos

Recaigo, no en lo mismo, pero recaigo. Puedo ver de lejos el dolor que esta cerca, puedo sentirlo ahora mismo como si ya hubiese pasado. Rechazos. Quizá el mundo se compone de eso, de sufrimiento. Ya me cansa defender la libertad, defender al ser humano, cuando seguramente es el mayor error que ha cometido la naturaleza. Tranquilo escribo esto sin esperanzas, sabiendo que seguramente tú estés tranquila, y no eres la misma pero sigue habiendo rechazos y el juego no cambia. Odio la vida, si no fuese por momentos que no duran nada pero que por suerte siguen estando la rechazaría. Os odio a todos por igual, tanto como me odiáis a mi, no es odio cruel, es odio de dolor. Miradme desde arriba como lo hacéis siempre, usadme, porque los tontos estamos para ser usados, para que se aprovechen del bueno: las escusas. Déjalo, no intentes arreglarlo, voy a hundirme en soledad, que al final soy mi mejor compañero, el único que no me traiciona, el único que siempre cuenta consigo mismo aunque a veces lo cieguen otras personas. No intento dar pena, no intento sobrevivir, intento como un alquimista buscar ese algo que transforme mi vida en oro. Intento ser valorado, porque realmente no sé si son prejuicios pero parece que el mundo me odia sin motivo y yo OS ODIO A TODOS.

sábado, 11 de febrero de 2012

Formas de despertar

El tiempo ya no es una camino de pétalos de rosa. Es más, creo que en realidad nunca lo ha sido, solamente era yo que lo veía todo diferente. Pero ya hace mucho tiempo de todo, y en realidad el mundo ahora parece normal así. Respiramos el mismo aire, vemos igual de lejos lo que queda lejos y la verdad no sabía que dos cosas iguales podían ser tan diferentes. Transformo sonrisas en penas, caricias en violencia y armonía en necesidad, resalto cada lágrima, evito cada página del libro que me pueda dar esperanzas, porque realmente, lo pasaría peor. El mundo ya no es el mundo que vivía, y no ha cambiado la forma de despertar o de acostarse, la forma en la que la gente me mira, las cosas que siempre han estado mal. Soy yo, que cambio, que no me doy cuenta y cambio, pero no de forma de ser ni de pensar, cambia en mi interior la motivación que me hace más fuerte. He de decir que estoy menos triste que en tiempos anteriores, pero sigo sintiendo muchas cosas injustas. Siempre el mundo fue injusto, pero esa justicia que buscas no ha existido nunca. Habrá que inventarla y no me quedan fuerzas ni para levantarme de la cama.

jueves, 2 de febrero de 2012

Lineas imaginarias.

No entiendo el mundo, realmente, no entiendo la vida. Desde aquí solamente me queda observar el infinito y pensar, que no es poco para como están últimamente las cosas. Se ponen fronteras que no puedes cruzar sin pedir permiso a alguien que por poder del pueblo llegó a mandarte. ¿Qué es el pueblo? ¿Quién dijo que tenía que mandar él y no el mendigo de la esquina? ¿Por qué no puedo ser libre?
El pasado te mira desde atrás fijamente, recordándote cada error cometido. El futuro aun no existe y el presente solamente es una interpretación constante de la vida.
¿Por qué los satélites pueden volar por el cielo libres? Deberían de pedirle permiso a cada persona que manda sobre las barreras que cruzan, o deberían de pedirle permiso al dueño del espacio, pero claro, el espacio no tiene dueño.
Marte es un sitio frío, el frío no se compra ni se cambia, nadie quiere el frío, nadie sabe que en los momentos más fríos es cuando se necesita a alguien, que es el frío el que evita dejarnos solos, porque si lo estamos nos helamos.
Llora hoy mirando al cielo, que es lo único en lo que podrías ser libre. Pues esta tierra, controlada desde el principio al final, que ya te dejaron tus antepasados estropeada, no era así cuando no estaba el ser humano. Nadie era dueño de los bosques, nadie era dueño de nada. Nadie tenía derecho a controlar a nadie y jamás te sentirías dominado.
Naces, al azar, en un lugar que, al azar, se te establece. ¿Por qué he de sentirme de aquí? ¿Por qué no puedo huir a donde quiera? ¿Por qué este mundo tiene que tener fronteras?

miércoles, 11 de enero de 2012

Ni puta gracia.

Y perdido, como siempre, jodidamente perdido y sintiendo que se me escapa todo entre los dedos como humo. Tengo que caer en las mismas trampas de siempre, las mismas estupideces que me tiran desde lo más alto. Vamos, tía, olvídame lo paso de pena y no sé si no te quieres dar cuenta o disfrutas con ello. Tú eliges lo que hacer en tu vida, así que duerme con él pero déjame en paz ya. Espero que algún día leas todo esto, él estará detrás tuyo cogiéndote de la mano mientras lloras mis penas. Espero que sea un tío sensible y llore contigo, que lloréis cada texto que he escrito. Terminará levantándote, sonriéndote y tu responderás con otra sonrisa. Puedes besar ya a mi chica mientras yo sigo llorando y escribiendo cosas como esta. Que créeme, jamás serán tan duras de leer como de escribir. Yo seguiré sufriendo por mil caídas y sintiendo que mi vida no tiene ni puta gracia, por mucho que a ti te la haga. Me sorprenderá de mil maneras la vida, pero me tropezaré 2 veces por cada sorpresa. No creo que me hayas querido nunca.